JUEGO Y NIÑEZ

JUEGO Y NIÑEZ

  • CONTEXTUALIZACIÓN

BIENVENIDOS Y BIENVENIDAS

¡Bienvenidos y Bienvenidas! Con este módulo estamos iniciando un proceso de aprendizaje, de reconocimiento, de encuentro a un fascinante mundo; a un horizonte que todos hemos vivido y disfrutado: el juego; una experiencia que para cada uno tiene un sentido y un lugar propio pero que puede ser comprendido en su más alta dimensión como un elemento transcendental de la vida misma y en especial en la vida de los niños y niñas. Este módulo tendrá tres momentos centrales; e primer lugar el juego y el jugar desde lo humano, en segundo lugar, jugar con sentido en la primera infancia, y finalmente el lugar y la posibilidad del adulto que juega en la educación inicial Iniciaremos con una evaluación diagnostica que les permitirá a ustedes reconocer sus saberes previos respecto a este tema y en especial a su relación con la primera infancia.  Y a los facilitadores nos permitirá conocer cuáles son sus saberes para potenciarlos y redefinir mis acciones de acompañamiento. ¡Ingresa a la evaluación de diagnóstico y compártenos lo que sabe!
  • Desplazable

  • El juego ha estado presente de manera permanente en el desarrollo del ser humano  desde el momento de nuestra concepción, estamos lanzados, inmersos en un juego nuevo, que durante nueve meses se desarrolla de una manera y luego se transforma de maneras distintas para cada persona. El juego del hombre es un devenir que a la manera de un artista encuentra sus propias maneras de manifestarse, claro está, permeado por la cultura, las costumbres, el contexto, la disposición genética, el entorno, etc.

  • Pero este juego de la vida del hombre no es un camino solitario. Tiene que estar acompañado de los otros. En un comienzo desde los padres o quienes estén a cargo (tutores, hermanos, tíos, abuelos o quien esté presente) y luego de los demás participantes que variarán según el contexto sociocultural de cada uno y de los vínculos que cada uno puede ir construyendo en los diferentes momentos y etapas.

  • Graciela Scheines, filósofa argentina, escribe en su última obra: “El juego no es una actividad como cualquier otra. Es tan mágica como un ritual, ata y desata energías, oculta y revela identidades, teje una trama misteriosa donde entes y fragmentos de entes, hilachas de universos contiguos y distantes, el pasado y el futuro, cosas muertas y otras aún no nacidas se entrelazan armónicamente en un bello y terrible dibujo. Jugar es abrir la puerta prohibida, pasar al otro lado del espejo”.

  • Desplazable

  • El juego es libre y el jugador es libre de elegir cuándo jugar y cuándo dejar de participar, con quién, de qué manera, etc. Pero está libertad está sujeta a reglas, consensuadas entre los jugadores, pero que deben ser respetadas. La regla funda un orden, el orden lúdico, habilita el juego, lo encauza, lo contiene. Las reglas pueden ser modificadas incluso en el transcurso del desarrollo lúdico, pero siempre será de común acuerdo.

  • Para poder jugar el hombre dispone de una dimensión que lo impulsa a hacerlo, que lo obliga, que lo requiere: es la dimensión lúdica. Esa fuerza interna que actúa desde el placer, el disfrute, el goce, la alegría pero también la emoción de la incertidumbre, la competencia, la frustración, la representación. Esa dimensión lúdica tiene en el juego su principal manifestación y es ahí donde podemos hablar de un despliegue lúdico que respeta la individualidad y particularidad de cada uno.

  • Desde una óptica educativa, los juegos inciden tanto en una educación del aprendizaje -los que dan información- como en una educación liberadora – los que implican capacidad de tener conciencia, tomar decisiones, ser creativo. Y desde esta misma óptica es necesario entender el juego más allá que una herramienta de aprendizaje. El niño o la niña no juegan para aprender, no preparan sus juegos para adquirir capacidades y habilidades, no juegan para encontrar amigos, pero finalmente todo esto sucede jugando. He aquí la clave, el juego no se instrumentaliza en la educación, se debe facilitar.

  • Desplazable

  • Jugar implica transformar la realizad y transformarla de modo que el disfrute está presente, la alegría, el placer. Pero también el jugador se transforma sí mismo, se construye y encuentra sus propias maneras de manifestarse, de ser y estar en el mundo, de hacer su propia propuesta sin máscaras y con su propia construcción de la realidad. El niño que juega a ser maestro, construye su propia realidad del ser maestro, su propia interpretación, su propia lectura y para ello entra en una relación constante consigo mismo, con otros y con los objetos.

  • El juego pasa a ser una expresión profundamente humana y humanizadora. Podríamos deducir que no se trata de una actividad que se consume sino que es permanentemente recreada por cada persona que opta por “jugar” y en la primera infancia es un experiencia habilitadora que requiere espacio y tiempo de juego intencionado y provocado.

  • Desplazable

  • Para continuar esta reflexión frente a la relación entre juego y educación inicial es necesario reflexionar frente a la globalización como una compleja oportunidad para el cambio, como un señalamiento social de un momento de transición, de transformación para lograr educar otro perfil de hombre y por ende otra realidad. Un ser humano creativo y creador pero que este cada vez más humanizado.

  • En este mismo sentido es necesario comprender cuál es el lugar del juego en la vida de los niños y las niñas y partiremos por decir que el juego es la forma de estar y de vivir que tienen los niños en el mundo. Lo que no es una afirmación que suma a otros conceptos sino una realidad palpable en cada lugar donde trascurre la vida de la primera infancia.

  • Desplazable

  • Es necesario volver a revisar en nosotros mismos lo que represento el juego en nuestra vida, ese será el primer paso para que no seamos, nosotros los adultos formadores, inhibidos del juego y la creatividad y que seamos cuidadosos de no realizar y propiciar prácticas que también lo sean. La personalidad y subjetividad de los niños está sujeta a las posibilidades reales de juego en la vida, sobre todo en la primera infancia.

  • La educación inicial a partir del juego nos hace pensar en un homo ludens, en un hombre que juega, en un hombre que se emociona, que disfruta, que goza y que desde este espacio se originan aprendizajes verdaderamente significativos.

  • El academicismo, la instrumentalización, el autoritarismo, tan vistos hasta hoy en nuestras instituciones, ya no son herramientas válidas de comunicación y aprendizaje, ni dan respuestas a la realidad compleja que enfrentamos. Esta es una nueva Pedagogía que facilitará el desarrollo de todas las áreas de la personalidad en forma integral y armónica, con un planificado equilibrio entre la teoría y la práctica, entre el contenido y la vivencia.

Ministerio de Educación, 2014, El juego en la educación inicial, Bogotá, Colombia.
  • Desplazable

  • Las experiencias significativas son aquellas que tienen sentido, que propician nuevas adquisiciones, nuevas incorporaciones, nuevos descubrimientos, nuevas maneras de hacer y esto pasa cuando se juega.

  • El juego problematiza situaciones y ellos encuentran respuestas, salidas, oportunidades, alternativas de solución. Permite la interacción y en el encuentro con el otro, pero lo logra a partir del encuentro consigo mismo, con su cuerpo, con su corporalidad y sus posibilidades con el entorno, con los objetos.

  • Es en este lugar potencial, como lo dice Winnicot, es donde se instala el espacio creador, el espacio del juego. Las experiencias de juego se quedan pregnadas en la piel y logran comprender el mundo externo y transformarlo.

UNESCO, El niño y el juego Planteamientos teóricos y aplicaciones pedagógicas, Paris. Francia, 1980
Pavía, V, Dos preguntas sobre el juego desde la cotidianidad de las ludotecas. Por propuestas lúdicas que no se contradigan a sí mismas.
  • Desplazable

  • La educación está llamada a observar a los niños y niñas, a permitirles SER, a otorgar escenarios de juego, desde una pedagogía que reflexione esta experiencia, desde una facilitación que permita encontrar los límites, las reglas, las normas, la convivencia.

  • Si queremos niños y niñas creativos, autónomos, respetuosos, éticos, competentes, innovadores debemos ver en el juego una real forma de estar con ellos y ellas como espacio legítimo y formador. No se trata de inventar juegos para aprender distintos contenidos, se trata de dejarlos jugar y jugar con ellos.

  • ¡Ahora que llegaste aquí, te invitamos revisar nuestro material de lectura de apoyo! Y prepárate para tu reto de la semana, con el cuento “22 huerfanos” que te dejamos aquí, y escribe tu propia versión del mismo.

  • Desplazable

  • Abordar el estudio del jugar, el papel del educador en relación con el jugar y cómo jugar y valorizar el juego como una experiencia viva y vital, cuyo universo lúdico posee un fuerte potencial para avanzar en la comprensión sobre la educación inicial como un proceso natural, constructivo, experiencial que propone experiencias problemáticas y significativas para los niños y las niñas.

  • La valoración del juego debe partir no únicamente de nuestra experiencia propia de haber jugado o de jugar, que ya es un insumo fundamental, sino del estudio serio sobre los beneficios que representa para los niños y las niñas en su proceso de desarrollo.

  • La promoción de una conciencia lúdica, es decir, el desarrollo, a través de actitudes y conocimientos, de una conciencia que valore el jugar en la vida, que lo identifique como afirmación de la vida y mediante el cual el agente educativo se comprometa a jugar y dejar hacerlo, como fundamento de la formación inicial. Implica un compromiso con este tema, un estudio permanente del mismo, e incluso una observación investigativa del hecho de jugar.

  • Desplazable

  • En este orden, es necesario revisar la lúdica, lo ludrico (según Duvignaud) para instaurar en la vida escolar y para la promoción de la transformación social, a través de la vivencia y valorización del universo lúdico, considerando que éste puede propiciar estrechar lazos de solidaridad, de compañerismo, de participación en la vida del otro y de responsabilidad social en el proyecto colectivo de  nuestras vidas, pudiendo contribuir para el establecimiento de una pedagogía del juego.

  • Para iniciar es necesario, romper los imaginarios del adulto con respecto al juego, será necesario romper el pensamiento adulto-centrico para ubicarse en la vida de los niños y las niñas. Los imaginarios del juego en el adulto por lo regular están relacionados con la pérdida de tiempo, con lo improductivo, como algo de poco valor que solo sirve para entretener. Nada más lejos de la verdadera potencialidad del juego y de lo que representa no solo en los procesos de educación sino en el desarrollo del ser humano.

  • Desplazable

  • Muchos juegos requieren la presencia de los adultos. Sin embargo, hay que cuidarse que no esté dominado y estructurado por éstos, pues los niños/as pierden su espontaneidad, tienden a acatar las reglas, temas y preocupaciones de los adultos y, pueden llegar a perder algunos de los beneficios del juego en especial la creatividad, el liderazgo y las habilidades sociales.

  • Desplazable

  • Existen diversos tipos de juego y cada uno de éstos permite el aprendizaje y desarrollo de diferentes capacidades. El juego libre permite a los niños/as aprender a jugar en grupo, a compartir, negociar, resolver conflictos y habilidades sociales. A través del juego los niños/as aprenden a tomar decisiones, a respetar su propio ritmo, descubren sus áreas de interés y, poco a poco, van descubriendo cuales son las áreas de interés en las desean involucrarse o realizar en el futuro.

  • Los caminos del desarrollo y el aprendizaje se constituyen en centros de construcción de la persona en tanto en éstos los niños/as estén rodeados por adultos cariñosos con los que se crean interacciones adecuadas conducentes a actitudes positivas en la relaciones consigo mismo, con el otro y con el entorno.

  • Es así como, cuando el agente educativo observa el jugar o cuando se unen a ellos en el juego, están disfrutando de una oportunidad única que les permite ver el mundo desde el punto de vista de los niños y los acompaña a navegar en un mundo que resulte ser adecuado para satisfacer sus necesidades y expectativas.

  • Desplazable

  • Las interacciones que tienen lugar a través del juego muestran tanto a los niños como a la figura significativa que están interactuando de una forma tal que les permite tener relaciones que se prolonguen en el tiempo. Por lo tanto, la vivencia del juego debe ser real, de un experto jugador, en donde la libertad, el reto, el disfrute, el riesgo están presentes de manera permanente.

  • Estas acciones, empeñadas en hacer vivir el jugar, pueden estimular la construcción de otro sentido de realidad por medio del cual la participación social, marcada por un nuevo imaginario, nuevos principios y valores sea posible a través de la convivencia y la autonomía experimentadas en las actividades lúdicas. Todo esto es consecuencia de la interacción social plasmada en el jugar, que nos arroja en dirección al otro, y en ese enlace nos constituimos como sujetos.

  • Jugando reconocemos al otro en su diferencia y singularidad y los intercambios humanos allí compartidos pueden dar base al combate al individualismo tan común en nuestra época.

¡ACTIVIDAD DE REPASO!

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